Barcelona, Catalunya. 2008
A Marta, porque todos nos hemos caído alguna vez
Algunas veces cuando escucho o veo a un amigo o amiga triste, se me parte el corazón. La única cosa que se puede hacer es estar, poner el hombro y si "gritan" pues dar más.
Los amigos son la "familia ampliada", o sea que son personas que uno quiere, por el simple hecho de quererlas, como a la familia y que estarán toda la vida. Con esto no quiero decir (como sería la versión catalana, o de muchos amigos catalanes de: nacen, se reproducen y mueren en el pueblo). Las raíces son buenas, pero las alas más.
Uno debe de intentarlo una y mil veces. Hoy justo Alba me dijo por mail "Mai em diguis adéu, millor fins aviat" (no me digas adiós, mejor hasta pronto), tiene razón, uno debe poder decir hasta pronto muchas veces, tener raíces tan grandes que unan los corazones de Barcelona a Yukon, Morelia o Australia.
Me parece que cuando uno quiere de verdad, cuando se estima a una persona como amigo, como "familia ampliada", no importa donde esté, lo que importa es que esté donde esté, pueda contar con nosotros, en el sentido de contar de Benedetti.
Podría volver a dedicarle a muchas personas la canción que le hice a Liz: Cuando Caigas y sí, ahora que hay personas que me necesitan y puedo ayudar, lo hago, como siempre haré.
Todo empieza, míralo.
Cuándo caigas, siéntelo.
A tus pies, una flor...
Desencadena
En tu piel, fuego, mujer
Pablo Cruz Angón. Cuando caígas (canción de cuna para Liz)